Zalce habita entre nosotros

A 111 años de su natalicio en la ciudad de Pátzcuaro, Michoacán, este 2019 celebramos la vida y obra del artista michoacano Alfredo Zalce Torres, cuya trayectoria dejó su huella en muchos rincones del estado y el país, gracias a su obra mural.

Zalce fue un prolífero productor que se desempeñó como muralista, grabador, escultor, ilustrador, ceramista y orfebre. Y, dado su estilo y factura, se convirtió en una las figuras más visibles del arte moderno mexicano.

En su obra suele estar presente una cotidianidad aparente –retrata paisajes, mercados rurales, mujeres indígenas y animales, especialmente del territorio michoacano– pero ésta

esconde un discurso más reflexivo sobre la realidad social y la cultura mexicana.
Alfredo Zalce se hizo acreedor a muchos reconocimientos, entre ellos: en 1979 le fue dedicado el Premio de Artes Plásticas, creado por el Gobierno del Estado de Michoacán y, desde 1993, el Museo de Arte Contemporáneo de Morelia también lleva su nombre. Pero, además, Zalce está presente porque su obra habita entre nosotros. Sus esculturas monumentales “Estelas de la Constitución”, marcan el fin o principio de la Calzada Juárez en Morelia, donde también se conserva, en el Palacio de Gobierno, el mural: “Los defensores de la integridad nacional”.

El Museo Regional Michoacano guarda tres de sus obras murales –“Fray Alonso de la Vera Cruz”; “Importancia de Hidalgo en la Independencia”; “Gente y paisaje de Michoacán“– y, en el costado izquierdo de la Plaza de los Mártires, hay dos estatuas dolientes en cantera que se le atribuyen.

Fuera del territorio, su obra mural, plástica, escultórica y cerámica se conserva en colecciones particulares y de museos en México, Estados Unidos, Suecia, Polonia, Bulgaria y otros países.

Zalce comenzó su carrera como fotógrafo y fue alumno en las escuelas La Esmeralda y Nacional de Artes Plásticas, donde se convirtió en discípulo de Mateo Saldaña, Germán Gedovius y Diego Rivera.

 

Su formación y su tendencia ideológica lo harían pertenecer a la Liga de Escritores Artistas Revolucionarios y al Taller de la Gráfica Popular.

A partir de la década de 1930 Zalce también se desarrolló como docente y directivo en contextos educativos, primero en las escuelas primarias de la Secretaría de Educación, luego como parte de las Misiones Culturales, más tarde al frente de su alma máter y, finalmente, en la Escuela Popular de Bellas Artes, en Morelia, donde también fundó la Escuela de Pintura y Artesanías.

El considerado “último gran muralista posrevolucionario” de México, murió en su casa de Morelia, 9 días y 95 años después de su nacimiento. Meses antes, interrogado sobre el más allá, señaló: “preferiría ir al infierno, porque el cielo va a estar muy aburrido, con los angelitos y todo eso”.

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