Tacámbaro, balcón de Tierra Caliente

Tacámbaro está en el centro de Michoacán y tiene en su interior un Pueblo Mágico; de clima tropical y templado, rodeado por un paisaje montañoso, es un municipio con vocación agrícola, y un gran bagaje histórico que constituye las raíces de una cultura muy viva.Foto : Lázaro Alejandra


Su nombre proviene del purépecha y significa “Lugar de palmeras”, si bien su poblamiento es anterior a los tarascos, quienes lo tomaron a principios del siglo XV.

En La Relación de Michoacán se le refiere como “Tacanbaro”, un territorio a cargo del señor Cauiyancha, que finalmente fue conquistado por los sobrinos del legendario rey Tariacuri.

Al principio de la Colonia (1545) su actual cabecera municipal fue depositaria de la segunda gran biblioteca de la orden agustina en Michoacán, fundada por orden de fray Alonso de la Vera Cruz junto con una casa de estudios mayores, que fue la segunda más importante en la América virreinal.

Foto : Lázaro Alejandra

Durante la Guerra de Independencia fue escenario de varios sucesos, ligados principalmente con José María Morelos.

En años posteriores la gente del municipio participó activamente:

En las luchas entre centralistas y federalistas, en las disputas entre liberales y conservadores, y en la guerra de Intervención Francesa; por cierto, 1865 se recuerda porque el general Nicolás Régules venció ahí a las tropas galas y también se establecieron los poderes del Gobierno del Estado, según órdenes del general Vicente Riva Palacio (Tacámbaro volvió a ser capital en 1915).

Pasada la Revolución Mexicana, de la que también participó, Tacámbaro comenzó el siglo XX con algunas imprentas, un hospital central, ingenios azucareros y una población de unos 30 mil habitantes (Inegi, Censo 1921). Además, una nueva Diócesis, un primer sindicato y la primera Escuela Normal de la Región.

 

Tacámbaro de Codallos es uno de los ocho Pueblos Mágicos de Michoacán, debido a la belleza e importancia histórica que guarda.
El llamado “Balcón de la Tierra Caliente” es reconocido por su clima inmejorable, es un pueblo con casas de blanco y teja, calles en desnivel y una plaza central, a menudo florida, a la cual domina una catedral de una sola nave que data el siglo XVI, dedicada a San Jerónimo.
Hay también un santuario moderno, dedicado a Nuestra Señora de Fátima, donde se muestra una réplica del Santo Sepulcro.
Además, el municipio tiene cascadas de hasta 120 metros de altura, ya que está rodeado por los cerros Caramécuaro, La Estancia y el Zumbido. Más allá, le cercan las montañas el Caricho, el Cerro Partido, el Cerro Hueco y el de Machúparo (Arreola Cortés, 1979).
Ahí guarda sitios naturales de gran belleza, como el Parque Ecológico Cerro Hueco, o la Alberca de Chupio, un lago de origen volcánico, situado a dos kilómetros de la cabecera municipal, al que el célebre José Rubén Romero describiera como “un espejo infinito”. Todavía hoy, es considerado un sitio sagrado.

 

36% DE LA GENTE LABORA EN EL SECTOR PRIMARIO

Pueblo productivo

En décadas recientes, el desarrollo económico de Tacámbaro ha estado ligado con dos factores principales: la presencia del ingenio azucarero de Pedernales, que potenció su carácter urbano debido al “conjunto de servicios y actividades económicas relacionados con la producción de caña de azúcar” (Bárcenas, De la Tejera, Santos; UMSNH 2016).

Foto : Lázaro Alejandra

Y, en años más próximos, la producción de aguacate [según datos de la Unidad Ambiental de la Policía Michoacán habría unas 300 huertas ahora] que plantea el reto de la sustentabilidad de su bosque de pinos y encinos, pero también ha impulsado la aparición de empresas, comercios y servicios, al mismo tiempo que ha propiciado una mayor permanencia de la población rural en el campo.

Además del aguacate, se produce zarzamora, limón y otros frutos, gracias a lo cual genera poco menos de 2 mil 500 millones de pesos anualmente (OEIDRUS 2015).

 

Datos de interés
De acuerdo con la estadística (Intercensal Inegi 2015), hasta 2015 vivían en Tacámbaro 76 mil 661 personas, un 11.5% de las cuales no tenía escolaridad; es decir, siete décimas más que la media estatal.
De ese conjunto social, un 48.7% de ciudadanos es considerado parte de la Población Económicamente Activa, la cual labora en un 98%, mayoritariamente en la agricultura y otras actividades del sector primario (34.85%).
Destaca que la mayoría de trabajadores, un 52%, gana más de dos salarios mínimos, lo cual posiciona al municipio casi ocho puntos porcentuales por encima del promedio michoacano.
En Tacámbaro hay 19 mil 056 viviendas con cuatro ocupantes promedio, y en 25.9% de los casos, una mujer dirige ese hogar. Por otra parte, se estima que ocho de cada 10 tacambarenses tiene celular (la media es de seis por cada 10), aunque sólo un 16.9% posee computadora personal. Foto : Lázaro Alejandra
Impulso y colaboración

Tacámbaro contará en lo próximo con un Consejo Ciudadano para el Desarrollo Integral, cuyo objeto es la planeación conjunta de sociedad y gobierno para capitalizar rubros como el desarrollo económico y social, la seguridad pública, y el cuidado al medio ambiente.

En los últimos dos años, el municipio ha sido parte del Programa Expansión de la Educación Media Superior y Superior, el cual ejecutó 50 millones 800 mil pesos durante 2016; su centro de salud fue rehabilitado, y ha recibido vehículos para el transporte de personas con discapacidad; también participa del Programa 3×1 para Migrantes.

En general, ha sido incluido en campañas y programas de salud, vivienda, ayuda social, educación y cultura (tiene extensiones del Festival Internacional de Teatro y del Festival Internacional de Guitarra).

El Gobernador Silvano Aureoles ha acudido a Tacámbaro en varias ocasiones, entre ellas para formalizar la construcción de nuevas aulas de educación superior (junio 2016), para inaugurar la Feria de las Carnitas (noviembre 2016) y, en junio pasado, para conmemorar el Día Internacional de las Remesas, y es que la demarcación percibió aproximadamente mil millones de pesos por dicho concepto el año anterior.

En agosto de 2017, el Gobierno del Estado firmó un convenio con los aguacateros de la zona para establecer “una cooperación inteligente para resarcir el daño ambiental” y mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.

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