Sahuayo, religiosidad y pujanza económica

Situado en el altiplano de Michoacán, Sahuayo tiene una superficie de 128.05 kilómetros cuadrados; es conocido por su producción artesanal (sus huaraches y sombreros han llegado al resto del mundo), a la vez que por su tequila y, entre otras muchas cosas, por sus folclóricos tlahualiles, referente de su religiosidad y cultura.

Su nombre ha variado con el tiempo: Tzaguaio, Zaguayo o Zahuayo.

Sahuayo es una palabra náhuatl que significa “vasija con aspecto de tortuga”.

Sahuayo de Morelos es un municipio cuyo desarrollo se sostiene principalmente gracias al comercio, los servicios y la industria, todos impulsados por su disposición geográfica (está cerca del Puerto de Manzanillo, y de Zamora, Irapuato, León y Aguascalientes). Además, tiene una población joven: el 62.1% de ella tiene menos de 35 años.

Es parte de la Región Lerma-Chapala y, como antecedente, la crónica indica que existía ya en 1528 como una comunidad nahua (Gobierno Municipal, 2012), cuando llegaron los conquistadores.

Poco más de un siglo después estaría integrado a la Hacienda de Guaracha, la cual definió las relaciones sociales y de producción en esta porción del noroeste michoacano durante los siglos XVI al XIX (Dávila Moreno, 2014).

Sahuayo conserva profundas raíces religiosas que, según los historiadores, incluye a una tradición sefardita (judíos de la Península Ibérica). Esta religiosidad también lo llevó a tomar parte en la Guerra Cristera (1926-1929).

Por ese pasado, el municipio de hoy es mestizo, y ranchero, aunque su factor agropecuario se ha ido debilitando en tanto crece la tendencia comercial y de servicios.

Por encima de la media

Como parte del sistema de ciudades de la Región Lerma Chapala, Sahuayo presenta un índice de marginación bajo; para el año 2000 era “muy bajo” y según el Informe Anual sobre la situación de pobreza y rezago social 2016, todavía quedan ahí:

Un 5.9% de viviendas sin cocina, y un 4.5% con hacinamiento; un 25.3% de pobladores sufre alguna carencia por acceso a la alimentación y un 26.5% tiene rezago educativo; un 8.2% carece por calidad y espacios en la vivienda.

En contraparte, presenta índices ligeramente arriba de la media estatal en áreas como educación o empleo; por ejemplo, 89.9% de su población sabe leer y escribir (3.11 más que en el estado) y la escolaridad promedio es de 8 años.

El municipio tiene un porcentaje de Población Ocupada de 40.8%, frente al 35.5% de la entidad. Además, presenta percepciones de salario un poco más altas de la media: sólo 11.36% de la PEA gana un Salario Mínimo (frente a un 14.62% estatal); 31.14% gana de uno a dos de los mismos (30.26% en el estado) y, la mayoría: un 49.87%, gana más de dos  Salarios: una diferencia a favor de 5.33% con respecto al promedio michoacano.

El Municipio tiene un 55.2% de Población Económicamente Activa (6.99% más que la media estatal), de la cual 95.9% está ocupada; la mayoría en el sector servicios (38.8%), poco menos en el sector Secundario (29.65%) y otro tanto (27.12%) en el comercio. Sólo 4.11% se dedica al sector primario, esto es, agricultura, ganadería, pesca y actividades similares.

Sahuayo en corto

  • En 1967 le fue cambiado el sufijo; no más Sahuayo de “Porfiro Díaz y Emperatriz de la Cienega”, sino de Morelos.
  • Tiene un Monumento a Cristo Rey, con una altura de más de veinte metros.
  • Cada diciembre convoca a sus Juegos Florales Sahuayenses, certamen poético de gran arraigo en Michoacán.

Tlahualiles Procesión de fe y mitología

Sahuayo tiene al apóstol Santiago como santo patrono, y en su honor realiza grandes fiestas entre el 16 de julio y el 4 de agosto cada año, las cuales se definen por tres procesiones.

Por 20 días, se escuchan plegarias lo mismo que cohetes o conciertos de bandas invitadas en la plaza; brilla la verbena y las familias festejan. Luego, el 25 de julio viene “La subida”.

Ésta implica la decoración y arreglo de las calles y las fachadas de las casas, e incluso del pavimento donde, por la tarde, noche y hasta la madrugada, pasarán los tlahualiles y el santo patrono en una peregrinación que se alarga hasta por 12 horas.A la marcha se suman cientos o miles de mujeres, hombres, niños y

ancianos, en agradecimiento por los milagros recibidos. Mientras, danzan los tlahualiles (“guerreros vencidos”) con sus trajes de fantasía, sus penachos altísimos y susmáscaras coloridas; cuando es más de media noche, Santiago llega a su templo en medio de aplausos, cantos y rezos.

El 30 de julio, “Día de la Mina”, se realiza una segunda procesión: comienza en la calle de La Mina (por ello el nombre) y porta una réplica de la efigie que ha permanecido en una casa particular de esa rúa durante todo el año.

Por último, “La bajada” comienza el 4 de agosto, cuando el Santo y sus danzantes hacen el camino de retorno, tocando cada sitio de culto católico en la ciudad, hasta la parroquia central.

Entrada la madrugada, los tlahualiles regresan a la parroquia mientras la gente aplaude su gran esfuerzo; otros fieles llegan con ellos, vestidos como el Patrono, y varias bandas de viento entonan en estruendo las Mañanitas; y todos ahí cantan, ríen, rezan, o a veces lloran.

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